La producción de autos se derrumbó y marcó el peor registro en 15 años

La producción de vehículos en septiembre fue de 27.687 unidades, un 10,2 % menos respecto de agosto y un 25,7 % por debajo del registro del mismo mes del año pasado, según informó la Asociación de Fabricantes de Automotores (ADEFA).

El sector exportó 21.568 vehículos, un 14,4 % más en su comparación con el mes anterior, y 7,6 % menos respecto del volumen que se contabilizó en septiembre de 2018.

En ventas mayoristas (una cifra que se suele asociar a los patentamientos del mes siguiente), el sector comercializó a la red 26.876 unidades, volumen que se ubicó 29,3 % por debajo del mes anterior, y se contrajo 37 % en su comparación con el desempeño de septiembre del año pasado.

En el acumulado de enero a septiembre, el sector produjo un total de 241.330 unidades (autos y utilitarios), lo que marcó una caída de 34,9 % en comparación con las 370.707 unidades que se produjeron en el mismo período del año anterior.

Los niveles de producción registrados al momento muestran una caída aun más profunda de la que estimaban las propias terminales a comienzos de año. Fuentes del sector estiman que, al finalizar diciembre, la producción podría ser aun inferior a las 319.755 registradas hace 14 años, en 2005.

El volumen de vehículos exportados durante el noveno mes ascendió a 21.568 unidades, lo que mostró una mejora de 14,4 % en su comparación con agosto. Si la comparación es con el mismo mes del 2018, el sector registró una baja de 7,6 % en los envíos.

En los primeros nueves meses del año se exportaron 168.023 vehículos, es decir, se registró una baja de 15,3 % en su comparación con el mismo período del año pasado cuando se enviaron 198.337 unidades a diversos mercados.

En ventas mayoristas, el acumulado a septiembre arroja 291.219 unidades, es decir, un 48,3 % menos respecto del mismo período de 2018 en el que se comercializaron 563.096 vehículos.

El titular de ADEFA, Luis Fernando Peláez Gamboa explicó que “todos los eslabones de la cadena estamos trabajando en una agenda con una visión común a 10 años que nos permita preservar la actividad ante los desafíos actuales y generar las condiciones necesarias para posicionarnos con mayor fortaleza frente a la toma de decisiones en la región, competir en igualdad de condiciones en las próximas asignaciones y subirse al desarrollo de nuevas tecnologías”.

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