Kip Machines, a la vanguardia entre los que hacen fierros

Para empezar a contar la historia de Kip Machines hay que remontarse 20 años atrás cuando Kip no era el nombre de una industria sino de uno de los gimnasios más importantes de Rosario que tenía como contador a Horacio Moavro, actual titular de la empresa. “Tenían máquinas de Estados Unidos y cuando se rompían se les hacía muy difícil repararlas, el dueño era ingeniero electrónico y de tanto reparar un día se le ocurrió fabricar. No había un producto nacional y era un mercado que se iba a expandir. Yo le di una mano para desarrollar el proyecto y conseguir los fondos”, contó el empresario en diálogo con Ideario Metalúrgico.

Lo que cuenta Moavro ocurrió en febrero de 1995, y la historia sigue: “Tomando un café hicimos un papelito para ver qué iba a hacer cada uno. Ese fue el documento número cero de la empresa y hoy lo tenemos enmarcado. En julio de 1998 salió un camión lleno de cintas para Brasil. Fueron 3 años y medio de idas y vueltas. Pero a partir de ahí seguimos creciendo y vimos que si podíamos exportar a Brasil podíamos hacerlo a cualquier lado”.

Y así fue. Pese a que hoy el comercio exterior está algo más complicado, Kip Machines lleva vendidas 18.000 máquinas y ha hecho envíos en estos 20 años a 52 países, incluyendo destinos como Francia, Australia, Sudáfrica, y Chile

“El enfoque del mercado internacional nos sirvió para mejorar la calidad y poder atender con mayor eficiencia el mercado nacional. Ganamos premios y reconocimiento entre los gimnasios. Exportamos mucho, en 2007 / 2008 tuvimos nuestro pico de producción y un 60% lo destinábamos a la exportación”, sumó.

Después, el dilema cambiario les hizo mucho más difícil competir en el exterior y debieron achicar producción y empleados. “Tuvimos que aumentar los precios y perdimos competitividad. En vez de buscar incrementar producción para disminuir costos fijos, hubo que cambiar el paradigma y buscar otro enfoque: bajar el punto de equilibrio para poder superar la crisis. Nos vamos ajustando a la coyuntura y buscando el espacio para seguir funcionando”, amplió Moavro respecto a la situación actual de la empresa.

Pero en Kip Machines elijen seguir mirando para adelante y en 5 años se ven desarrollando productos nuevos. “Estamos con una línea de producción distinta que son pequeños vehículos eléctricos, así como hace 20 años decíamos que a las máquinas para gimnasios le veíamos perspectivas a futuro y eso pasó, ojalá estos productos que hoy son incipientes, dentro de 5 años se hayan. Además, estamos sacando dos productos nuevos: una cinta de trote hogareña, y la línea para uso médico”, comentó.

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